Mi viaje

“Me llamo Laura Sainz, por mi apellido notara mi clase, viajo huyendo de la justicia, el narcotráfico y los recuerdos de mi extravagante pasado. Hace un mes asesinaron a mi esposo… El era un mágico, traqueto o narco,  por quien me deslumbré siendo una niña,  me conquisto con atenciones lujosas para mí y mi familia.

Un día no llego a casa,  imagine que como otras veces se había pegado la rodadita, tal vez una mujer en un cuarto de hotel o un “viaje” con amigos.  No debía descartar que su ausencia fuera cuestión de trabajo; probando o entregando alguna mercancía. Intente comunicarme a su celular, no podía hacer mucho, sabía que si molestaba a Jairo me arriesgaba a recibir una golpiza. Después de una semana  recibí una visita,  era un agente de la fiscalía, por cierto bastante guapo, me anunciaba que Jairo estaba muerto, mientras yo me perdía  en el verde de sus ojos que me hacían recordar las grandes esmeraldas guardadas en mi joyero.  Mi esposo muerto, como siempre dándome problemas el inepto,  ahora tendría que encargarme del velorio, entierro,  llamadas y lo más importante cancelar  mi cita en el salón belleza.

La verdad es que lo  amé, temí y hasta odié.  El  me lleno de joyas,  viajes,  fiestas, infidelidad,  humillación, el me confundía con un saco de boxeo. Se sentía mi dueño.

Fui a reconocer su cadáver,  al verlo en aquella camilla, frío, más frío de lo que era en la cama, sentí alivio,  por mi y por otros.

Para liberarme de la carga que llegaba con su muerte, le pague a su hombre de confianza, a su alcahuete para que se encargara del velorio y el entierro…

Corrí a buscar a mi mejor amiga y con dos guardaespaldas apuestos,  sexys y desinhibidos, salimos de la ciudad… hice todo lo que deje de  hacer cuando tenía el estorbo a mi lado. Con decirle que solo nos falto montar en globo.

¡Ahora el dinero mal habido de mi esposo, es mío! se limpia,  no es del narcotráfico”

Sentí que Javiera  me miraba con desconcierto y asombro… No quise parar de hablar, quise seguir, ella ya había hablado bastante.

“No crea Javiera, también hice obras de caridad, pero estaba feliz no podía evitarlo, no tenía que ir a la cama con quien se acostaba con mi secretaria, no tenía que usar capas de maquillaje para disimular los morados dejados por su mano llena  de anillos, no tenía que callar…Hacerme la sorda ante la planificación de crímenes atroces”

Dejé de hablar,  un fuerte ruido me obligó a hacerlo… ¿Turbulencia?

Javiera  nuevamente parloteaba, esta vez lo hacía con  personas vestidas de blanco…

No puedo mover mis brazos, me siento paralizada.

_ Javiera ¿Qué pasa? ¿vamos  a aterrizar?

_No Claudia

_¿Claudia?

_Debes tranquilizarte,  la ambulancia freno en seco,  te pondremos una dosis de valium,  estarás bien, hoy salimos del  sanatorio para tus exámenes mensuales,  pero ya regresamos a casa, la clínica  está cerca… volviste a tener una crisis, todo estará bien.

¿Crisis? ¿Claudia? ¿Ambulancia?

¿Javiera me juega una broma? ¿Avión o ambulancia? ¿Quién miente, ella o yo? ¿o tú te imaginas? ¿Cuál es la realidad? ¿Cómo sabe una persona si está de cara a la locura o dentro de ella?

 

Lola Caos

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